martes, 8 de mayo de 2012

Y ya van tres...

Me daba un poco de vergüenza tener el blog sin actualizar, sobre todo porque le he dado la dirección a alguna persona y mi historia personal no se ha detenido el 2 de octubre.

TODO LO CONTRARIO! Para no extenderme mucho, que tampoco tengo ahora tiempo... ya van tres maratones. Sí, le cogí gusto. El 25 de marzo me fui a Barcelona a correr su "Marató" y hacer marca personal en 3:43:46... y, como me quedé con ganas, tres semanas después corrí el Maratón de Coruña llegando a meta en 3:44:39.

Ahora sí que tengo que parar. Recuperar fuerzas, ilusión, seguir compitiendo de forma tranquila, compartir con los compañeros del club y devolverle a mi familia horas robadas.

lunes, 10 de octubre de 2011

...soy maratoniano...

Soy maratoniano... soy maratoniano... soy maratoniano... y es que ha pasado ya una semana y tengo que repetirlo para creérmelo.

Atrás queda aquel miedo a la "larga distancia". Las indirectas (directísimas) de khene para que me animase a correr un Maratón y las pocas ganas con que veía yo el poder conseguirlo. Demasiados kilómetros seguidos... la única vez que corrí mucho tiempo seguido fue cuando la "pájara" en el medio maratón de Betanzos cuando terminé en 2h17'.

El órdago que lanzó mi compañero Pablo a mediados de julio para correr el Maratón do Miño al completo, se hizo realidad el domingo pasado. He conseguido ser maratoniano; he recorrido la distancia del Maratón, los 42 km y pico (porque aquí, en este Maratón, el pico es bastante alto). Una lástima que Pablo se lesionase y eso le impidiese venir también.

Estoy pensando que, si escribo una crónica, será aburrida. Si detallo mis pasos por los kilómetros, conseguiré hacer un diario que sólo me servirá a mí dentro de algunos años para decir "¡anda! fue así mi debut en esta distancia". No sé exactamente cómo enfocar el relato.

Lo cierto es que corrí el Maratón lesionado. ¡Venga! ya lo he dicho. El lunes siguiente al Maratón, con la pierna muy inflamada y en la cual ni se advertía el tobillo, me fui al médico de cabecera para una primera apreciación de la lesión. Cuando le conté lo que había hecho me comentó "Le echaste un par" a lo cual le respondí que no, que no tenía ningún mérito haberme puesto a correr un Maratón lesionado "siiiiiii, tiene MUCHO mérito haberlo corrido así, lesionado y aguantar el dolor". Con lo cual, cambié de tema porque se nos iba de las manos; esperaba un médico que me riñese.

El tema de la lesión no la mencioné en mi blog porque mis dudas sobre si podría correr o no el Maratón eran tan grandes, que el mismo día de la carrera, a 5 minutos de la salida, no sabía qué iba a pasar. Estaba lesionado y no eran los "miedos escénicos" que me decían algunos; esos también hacían su trabajo y me provocaban molestias en otros sitios del cuerpo, pero lo del tibial era algo serio, lo supe desde el primer momento.

¿Qué fue lo que pasó? A diez días del Maratón, un jueves de la semana donde ya bajaba kilometraje, salí a correr con Angel, Alán y Oscar, del club. Terminé con Oscar pues cada uno fue completando sus recorridos menos él... que siempre tiene que ser el que más haga. Y no es para menos, correr Santiago-Ourense el día 22 de octubre en el reto "Destino Ourense" no es para hacerlo de otro modo. Llegué a casa cojeando gracias a que, de repente, me apareció un dolor en el tibial anterior de la pierna derecha. Así de repente. Mucho dolor, no me permitía subir o bajar el pie, con el movimiento similar a cuando aceleras y frenas en el coche con el talón fijo en el suelo. Paré tres días, hasta el domingo (a una semana del Maratón) y salí a hacer 8 que al final fueron 7 y a duras penas porque casi me arrastraba para llegar a casa.

Se me vino el mundo encima. Los que sois corredores supongo que me entendereis: todos los meses de preparación, la decisión de correr mi primer Maratón y veía que no podría hacerlo... ¡a diez días! Me puse en manos de mi fisioterapeuta, antiinflamatorios, hielo, Traumeel y parado total hasta el momento de la carrera. Siquiera probar a trotar. Esa mañana me vestí y me fui a la plaza Mayor de Ourense con mi mujer, mi hermano, mi cuñado y mi sobrino a ver qué pasaba (ellos harían la andaina). Es una pena ir, sin saber a qué vas... pues eso me pasó a mí.

A partir de ahora viene la crónica de lo que NO SE DEBE HACER. De hecho me debieron poner luego a copiarlo cien veces en un cuaderno: "nunca volveré a correr lesionado una carrera, y menos un Maratón". Pero en este caso pudo más el QUIERO que el PUEDO.

Como me temía, a estas alturas ya llevo bastante texto escrito y no he contado nada del Maratón. Al final será cierto que quedará para mí, para el recuerdo.

Me habían advertido que el Maratón era algo especial, que todo confluye en día de la carrera: los entrenamientos, preparación previa, mucho aporte psicológico... y debe ser cierto pero yo estaba tan ensimismado en mi problema, que lo demás quedó a un lado. Siquiera esa semana hice la preparación específica para el Maratón: hidratarse bien, aporte de hidratos. No me apetecía, no me daba la gana. Aquello tenía que haber sido de otra manera, sin problemas, sin dolor, sin preocupación. Pensaba en dos semanas atrás, cuando hice los 31 kms con mi hermano, y eran sensaciones diferentes que ya no tenía, la ilusión se había esfumado. Angel Cid me había prestado un libro titulado "Manual para correr un Maratón", de Rafa Vega. En él se daban pistas de qué cosas se deben hacer: prueba de esfuerzo (hecha y pasada satisfactoriamente), entreno largo a 2 semanas de la gran carrera (hecho, en compañía de mi hermano)... y lo que era más importante, tenía que ganarle a Rafa Vega, corredor ocasional que había conseguido bajar de 4 horas en su primer Maratón, en Nueva York. Todo iba bien, pero en el momento de tomar la salida sabía que no sería capaz.

Con esta idea tomé la salida del Maratón, sabiendo que, posiblemente, no lo terminaría. Seis compañeros del club Esprintes Ourense iniciamos y terminamos ese día nuestro Maratón (Óscar, Ángel, Carlos, José Miguel, Jesús Carlos y yo). Mis temores se confirmaron a los 500 m. de haber salido. Le dije a Ángel ("voy a parar, me va doliendo la pierna"). Pero mira cómo somos los runners de cabezotas... que pensé que igual aguantaba hasta el Pabellón y allí podía parar tranquilamente en la zona de meta. Montxo, que me acompañó casi todo el recorrido, me decía que no pensase en ello, que siguiese corriendo... pero era muy difícil porque dolía de verdad, no eran miedos ni paranoias de ese tipo. Lo que pasa es que el dolor no subió de intensidad y "lo fui llevando". Al llegar al Pabellón decidí seguir, al menos hasta la primera vuelta, en la zona de relevos. Y luego otra... y luego otra... lo que al principio tendría que ser una estrategia de correr 42 kms, se convirtió en "ir tirando de diez en diez".
Foto significativa: apretando los dientes.
Para los amantes de los ritmos, diré que rondábamos el 5'45" de media aproximadamente en los "primeros compases". Íbamos de libro, pero yo ya me olvidaba de llegar antes de 4 horas porque llevaba el pie derecho bloqueado para que no se moviese y mantener siempre, en la medida de lo posible, el ángulo recto con la pierna... y las zancadas era "zancaditas" para no tirar demasiado del tibial. Paso por zona de relevos (primera vuelta de 13,8 km) en 1h18'30".

Y así fuimos yendo... Pero el dolor subió de intensidad más o menos en el km25, las cuestas arriba las llevaba bien pero las cuestas abajo me mataban... ¡qué sensación de desesperación! ¡por qué me pasaba eso con lo bien que lo había preparado para intentar bajar de 4 horas cómodamente!. Llegamos a la zona de relevos por segunda vez, (segunda vuelta 28,08 km en 2h40'30" - parcial de 1h22'), donde por un instante pensé en abandonar. NO, me han dicho que el Maratón se sufre a partir del km30 y yo aún no llegué ahí y tengo que probarlo... tengo que sentir qué se sufre en un Maratón que para eso he venido y todavía estoy corriendo.
Sólo queda 1 vuelta!!!
Ya la última vuelta fue un calvario: al poco de pasar por la zona de relevos comenzamos a alternar un poco el andar y el correr y eso sí que ya no lo daba aguantado. Prefería correr despacito, aunque fuese a ritmo de 8 minutos el km a ir andando y luego tener que empezar a correr y con el dolor. De esta manera, en el avituallamiento del km 32 dejé atrás a Montxo y seguí sólo para afrontar los últimos 10 kms. Ya el calor apretaba bastante y me coincidió terminar el botellín de agua que llevaba en la mano y quedarme sin ella entre el 35 y el 38... ¡ahhhhhhhhhhhh! en verdad la necesitaba.

Corriendo solo al paso por A Ponte Romana
Al llegar a Outariz, y a falta de unos 4 kms, me encuentro con Jesús Carlos, del club ¡una bocanada de aire fresco para mí! él me había dicho que iríamos juntos pero decidió ir más rápido y luego, en parte, lo pagó. Pero mi alegría no lo fue tanto porque Jesús quería caminar algunos tramos y yo no daba... había aguantado bastante y ya quedaba poco... pero no podía caminar mucho. Lo que hice fue correr despacito y así fuimos terminando la carrera. En A Chavasqueira ya me di cuenta que el Maratón "estaba hecho". No noté el muro, ni el señor del mazo ni nada... igual iba aguantando tanto y apretando tanto los dientes que ni pensé en eso. En los avituallamientos bebía y comía siempre, además me llevé tres geles para los kilómetros terminados en 0.
Llegando con Jesús Carlos.
Y me preparé para llegar a meta en mi primer Maratón. Estaba reservando la emoción para ese momento. En algunos puntos del recorrido me ponía a pensar en cómo sería la llegada (si llegaba)... notaba un nudo en la garganta y dejaba de pensar en ello pues había que esperar al final. Pero no fue tan especial como yo esperaba, fue más un "rabia contenida" y un "me cago en la leche". Al comenzar a bajar a Ponte Vella veo a mi familia saludando, mi madre me grita, mi mujer y los niños, junto a mis hermanas, en un lateral... la familia de Jesús también estaba allí animando y vitoreando. Espero a Jesús, quiero que entremos juntos pero él decide que debo hacerlo yo solo y se frena ¡mamón!. Entro con lágrimas en los ojos, se me acelera la respiración y me entra una especie de angustia... y ya no las puedo aguantar cuando veo a mis compañeros de equipo gritando sin parar. ¡Lo había conseguido! pero el precio que pagué durante toda la carrera fue bastante alto. Tiempo total de 4h18'57" para mi primer Maratón. Ahora ya pienso en el siguiente, ya pienso en las horas de entrenamiento que me esperan y rezo por recuperarme pronto y que no me pase otra vez algo similar.

Luego Pablo me decía que le daba mucha envidia por no haber podido venir y que se alegraba por mí... y yo le decía algo así como "Pablo, no te desearé nunca haber pasado lo que yo he pasado". Ciertamente la culpa es mía por no haberme parado a la primera alerta de molestia... pero, insisto, los que salís a correr a cualquiero hora, a muchas carreras, con los amigos, con los compañeros... sabréis que esto se hace a menudo.
Junto a mi hermano.
Una semana parado y hoy domingo, por la mañana, he corrido la carrera de O Couto prácticamente sin molestias. Sí tengo molestias en la pierna, pero no me ha dolido al correr. Mañana visito al traumatólogo y él me dirá qué le pasa a mí tibial o, al menos, espero que intente averiguarlo.

No quiero que me toméis como a un loco; algo temerario sí, pero tonto no... a la mínima alarma de problema me hubiese parado, o eso creo. No quiero palmaditas en la espalda por esta "heroicidad" como alguien ha comentado desde aquel día. El haber corrido con dolor fue mi decisión, seguramente desacertada y haber hecho todo un Maratón de esta manera posiblemente le da algo de tono épico...

Gracias a todos. Espero disfrutar más en la próxima y que ésta quede, simplemente, como mi primer Maratón y, aún por encima, en casa.


martes, 20 de septiembre de 2011

Un año después...

No quiero repetir la entrada anteriormente escrita, no es esa la intención. Si en el otro texto hablaba de un año desde el comienzo del Camino de Santiago, ahora hablo de su consecución.

Anteayer hacía un año que llegaba, a duras penas, al final de la tercera etapa, en Palas de Rei. Allí me esperaba mi hermano... Toño... mi HERMANO del alma. El pobre tuvo que esperar un buen rato porque yo no daba llegado, mis piernas no daban para mucho más y el camino hasta esa meta volante se me hizo interminable. Lo malo es que luego no nos daban de comer, decente, en ningún sitio a esa hora... bocatas y listos.

Justo un año después mi HERMANO vuelve a aparecer en mi vida... y vuelve a ser para acompañarme en algo que tiene que ver con mi reto-objetivo del Maratón del Miño. A él le he pedido que me acompañe en el entrenamiento largo, a mi lado en bicicleta y no ha tenido dudas en prestarse a ello, aunque el andar en bici le suponga dolor de rodillas y de... ¡casi 3 horas encima del sillín!.

Nos encontramos a eso de las 7:45 h. del domingo junto mi casa. Cogió mi bici, metió en su mochila mi avituallamiento líquido, un par de fotos para el recuerdo y ¡a por ello! Tocaba hacer unos 30 km a ritmo tranquilo sobre 3 horas. El recorrido que escogí fue salir del Parque Barbaña, ir hacia el Pabellón bajando la cuesta de Remedios y, desde ahí, dar dos vueltas al circuito que será el que toque hacer el día 2 de octubre en el Maratón. Luego vuelta por el mismo camino para completar 31 kms en 2h44'.

Todo el rato a mi lado, charlando juntos y haciendo que los minutos pasasen más rápidos y que los kilómetros no fuesen tan pesados. "Pásame la botella" en el km5, km10, km15, km21 y km26. Se paraba, rellenaba la botellita con isotónica de otra botella más grande y luego me la iba dando para que yo pudiese recargar. También hizo labores de reportero gráfico con fotos y vídeos.

Al final me encontré bien y me emocioné un poco con el ritmo ya que conseguí ir a una media de 5'25" al final sin sobrepasar la media de 150 ppm en cada kilómetro. Por esta razón tuve una pequeña riña de mi entrenador pues me había aconsejado hacer las 3 horas, con lo cual fui unos 20" más rápido por kilómetro y eso, sólo debo hacerlo en el Maratón... SI PUEDO.

GRACIAS TOÑO... igual no te lo agradecí lo suficiente, anteayer estaba cansado y ayer sólo pensaba en lo que conseguí y lo que podré conseguir, pero entiende lo agradecido que estoy de que estuvieses presente. El día del Maratón también estarás. Harás la andaina y, posiblemente, llegue yo a meta antes que tú... pero intentaré esperarte y poderte dar el mismo abrazo que el año pasado cuando llegaste de la mano de Mónica pero, en esta ocasión, para decirte: YA SOY MARATONIANO... gracias.


Antes de salir

Km25 llegando a Oira (2ª vuelta)

Km27 cruzando la presa de Velle (2ª vuelta)

Km29 llegando al Puente Romano y Pabellón.

Y se terminó... km31 en 2h44min...




viernes, 16 de septiembre de 2011

Un año del comienzo del Objetivo 2010: Camino de Santiago en bici

Me apetecía hacer hoy esta reflexión, pues parece que los objetivos que me marco a lo largo del año, suelen coincidir con la época de mi cumpleaños. Hace ahora mismo un año que cogía el tren el Ourense con destino Ponferrada, vestido de ciclista, con mi bicicleta y sus alforjas colgadas para, a eso de las 12 de mediodía, comenzar mi peregrinación y realizar, por fin, el Camino de Santiago.

Me llevó cuatro días comenzando el jueves 16 de septiembre de 2010 en Ponferrada con etapas en Villafranca del Bierzo, Triacastela y Palas de Rei, para llegar a la Plaza del Obradoiro el domingo 19 de septiembre de 2010 a eso de las 2 de la tarde, arropado por toda mi familia.

Ese fue mi gran reto para el 2010. Con una preparación muy justa como para pedalear 5-6 horas cada día, por el Camino de Santiago francés... ¡menudo trazado! y, aunque terminando con las rodillas destrozadas y los piñones de la bici rotos en su desarrollo menor, allí me planté yo solito, como diría mi compañero de club Pablo: ¡CDC!.


Es curioso porque este año debuto en Maratón el 2 de octubre, justamente 5 días después de que sume un año más a mi cuenta personal. Coincide casi en fecha con lo del año pasado... "de reto en reto y tiro porque me toca". Ya le estoy dando vueltas a la cabeza para imaginarme qué será para el próximo año.

Pues aquí seguimos, acumulando kilómetros siendo esta semana la de más carga, incluyendo el entrenamiento más largo este domingo a partir de las 8:00 h. Los 30 kms en 3 horas... maloserá... a ver qué sensaciones tengo.

Para recordar lo del año pasado:

lunes, 12 de septiembre de 2011

Preparando el Maratón del Miño

Sí, se trata del Maratón del Miño. El domingo 2 de octubre de 2011 en Ourense... ése es el escogido para debutar. Pablo fue quien me animó a que debutásemos y hoy mismo me entero que se ha esguinzado un pie y, debido a la poca preparación que lleva, lo más seguro es que él no participe.

Algo nervioso ya estoy, como puede ser normal. Los entrenamientos programados van "viento en popa" consiguiendo llegar a 70 km esta semana con una salida de 24,5 km por montes cercanos a la ciudad de Ourense donde disfruté de lo lindo el sábado por la mañana. Esta semana que hoy mismo comienza es la de mayor carga, con lo cual llegaré a los 76 incluyendo el entrenamiento de 30 kms del fin de semana para preparar al cuerpo a dos semanas vista de la prueba.

Entrenamientos a ritmos 5:30 - 5:45 intentando no superar las 145 ppm. Muchos me preguntan el objetivo que tengo para dicha carrera, incluso dentro del club Esprintes Ourense que ese día tendrá, si todo va bien y Pablo puede correr, a SIETE participantes en el Maratón. El objetivo que puedo plantearme en mi primera incursión en la distancia del Maratón es poder llegar a meta... cualquier otra cosa sería aventurarme mucho o pecar de fanfarrón. Alguien me ha dicho que con los entrenamientos bajaré seguro de las 4 horas aunque sin precisar cuánto. Lo más gratificante será poder llegar entero y a la semana siguiente poder entrenar un poquito y asistir el domingo a la carrera de O Couto del Circuito de Carreras Populares de Ourense, "Correndo por Ourense" y seguir... y seguir...

Angel Cid me ha prestado un libro de Rafa Vega sobre su debut en maratón, allá por el año 2008 en Nueva York. Es una novela, no un manual para corredores, que te va dando pistas sobre cosas que no debes olvidar en los entrenos y para la Gran Carrera. De esta manera el viernes me he hecho la prueba de esfuerzo en el cardiólogo Pérez de Juan Romero haciéndola en un tiempo de 13:25 (18% de desnivel, 8 km/h y 170 ppm). Mi corazón perfecto, la prueba estupenda, mi vO2 en 60,2.

Y sí, ya tengo pensado en qué camiseta, calcetines, malla, zapatillas llevar. Lo único que no sé es cómo hacer con los geles ¿dónde los metos? Llevaré 3 unidades y no me caben en el bolsillito de la malla. Tendré que ingeniar algo o preguntarle a alguno con experiencia.

¡Ah! el entreno de 30 kms para este fin de semana no sé si será sábado o domingo (depende de la vendimia) pero tengo previsto dar dos vueltas al circuito del Maratón acompañado en bici por mi hermano, que será el portador del avituallamiento (quizá haga la prueba de cómo llevar los geles yo). Si alguien se quiere unir, podemos hacer quedada, o corriendo o en bici, durante 3 horas a ritmo de 6'.

jueves, 4 de agosto de 2011

Una de las locuras de mi vida...


Sólo quiero compartir, en el sitio que fue mi especie de "diario", lo que acabo de hacer y se trata de una de las grandes locuras de mi vida: me acabo de inscribir a un Maratón. Por supuesto, la otra gran locura será correrlo, o al menos intentarlo, y poder llegar a meta.

Después de tres años corriendo y de haber participado en diversas carreras y en once medio maratones, NO me picaba el gusanillo de correr maratón, todavía, eso lo puedo asegurar. Pero alguien del club me ha animado a que lo acompañe y debutemos juntos. Y, viendo que conservo más o menos un buen estado de forma... ¿por qué no? sin más objetivo que poder cruzar la meta, sin ninguna marca (tiempo) en mente... sólo correr y terminar ¿se puede pedir más?

Seguiremos informando.

lunes, 13 de junio de 2011

Demasiado tiempo...

No me ha pasado nada... bueno sí me ha pasado, justo la tarde en que se celebró la Vig-Bay. Pero ya han pasado dos meses.

Sigo entrenando, corriendo carreras, disfrutando de la vida, de la familia, de los amigos, del deporte e incluso, en algunas ocasiones, del trabajo.

Cuando consiga tener algunos minutos para actualizar este blog, una de estas noches, os cuento más.
Felipe.